La magia del perdón empieza en ti

Hay una frase que me repiten muchas veces: «Elena, qué fácil es perdonar a los demás y qué difícil es perdonarnos a nosotros mismos». Y creo que tienen toda la razón. Podemos comprender las circunstancias de otras personas, justificar sus errores, darles oportunidades y decirles que todos nos equivocamos. Pero cuando el error es nuestro, muchas veces nos convertimos en nuestro peor juez. Cualquier cosa que hagamos fuera empieza por dentro, y si no somos capaces de mirar con comprensión aquello que llevamos dentro, será muy difícil relacionarnos desde ese mismo lugar con los demás.

El poder de perdonarte nace precisamente de ahí. De aprender a mirar nuestra historia, nuestras decisiones y nuestros errores desde otro lugar. Perdonarnos no significa justificar lo ocurrido ni hacer como si nada hubiera pasado. Significa dejar de vivir permanentemente en deuda con nuestro pasado, comprendernos, aceptarnos y empezar a caminar con una mochila un poco más ligera. Porque muchas veces no necesitamos que alguien nos perdone desde fuera; necesitamos aprender a dejar de castigarnos nosotros mismos.